¿ Alguna vez te has sentido atrapado en una habitación gigante en completa oscuridad? Y aquella oscuridad tiene algo en particular, como una identidad, te habla, te ata, te encadena, te libera solo para entretenerse mientras te ve caminar a ciegas… golpeándote con cada obstáculo en el camino… yo habito en semejante lugar.
Desde mi nacimiento mi lugar fue aquel lugar, es todo lo que recuerdo, ése asfixiante entendimiento ahogado de estar terriblemente atrapado, las tinieblas, densas como el agua, me mueven de un lado a otro en el interior, al chocar el golpe es doble y ahí reconozco que yo también soy aquella habitación.
El dolor… no fue el protagonista de mi involución, pero sí un fiel seguidor, no, el protagonista de aquella habitación bien podía ser la insatisfacción. El deseo enardeciente de desear los rayos del sol, de poseer libertad en mis movimientos, en estar acompañado, pero bien acompañado, pues acompañado siempre estaba, !sí insatisfacción! tal como estar sentado en una silla consumido por la fatiga cuando deseas alguna actividad, con el hormigueo que entumecido sufre el cuerpo al regirse, perdía el tiempo, preciado tiempo, sin saber en donde depositarlo, pues nada veía.
La razón concluía fehacientemente, en que nada era de importancia, por tal de aquellas emociones y sentidos beneficiosos, como el tacto, se debía disfrutar y focalizar en éstos el valor de cada momento en aquel lúgubre lugar. Pero, la oscuridad corrompía todo, lo manchaba.
La poca dicha que ofrecían, el deleite todo lo que podía ser agradable a los sentidos se volvía luego en mi contra,
¿ La razón ?
creo que aquella oscuridad era sórdido odio, odio que procedía de mi desagüe para alimentar mi entorno con su toxina, hasta envenenarme completamente. Un ser diminuto en una habitación cada vez más grande, más contaminante, aquello provenía de mí, pero la razón… solo es razón si procede de una conciencia honesta, y la conciencia… aquella voz de tranquilas aguas buscando mi atención mientras me ahogó en la tempestad de una gran tormenta, pero no muero, escucho, siento, percibo y pienso, pero mi accionar es pesado, es ahí cuando descubro que estoy fuertemente atado, atado como un perro en el exterior de un hogar, el calor lo percibo mirando por la ventana, las risas, palabras escucho con dificultad, todo evidencia de una humanidad que yo no siento, no soy partícipe, no me siento más que como un estorbo.
En soledad bajo voluminosas gotas de agua, mi alma desespera por sed, mi oscuridad es distinta, no es como otras, no es penetrante…
La mía es aislante…
Aisla todo en mí, cada átomo que compone mi cuerpo lenta y trágicamente se separa, como amantes apasionados bajo el imprevisto de la imposibilidad, lloran, se besan… deben ser desarraigados el uno del otro, así mi cuerpo llora por la pérdida de su amante, aquel que lo ama con un amor entrañable.
¿Se puede nacer muerto?
Me es tan ineludible el sí, desconozco lo que soy, pero algo soy, creo que parte de mi composición es la luz, es aquella fuerza que vibra en mis átomos haciéndolos bailar al son del amor, Pero todo esto es ajeno a mí, dos paredes aisladas que pertenecen a un mismo ignorante ser, uno ahoga al otro, una lucha que me hace dudar de mi papel.
Soy tan pequeño, ¿acaso soy materia? ni la materia es sólida, sólo energía compacta, tan comprimida, tan aplastada que su miseria debe ser señalada por la realidad, como un enorme pináculo ejerciendo su labor distractor.
“¡¡No veas solo cae ante lo palpable de ésta pirámide!!
Sube a su cúspide y deslizate por las mentiras,
así serás aplastado por la energía de la que procede tu vida.”
¿Cuál es la realidad?
¿ Cuál es el propósito de la vida?
¿Cómo puedo ahogarme con ésta bebida tan densa, amarga y seguir mostrando señales de vida?
¿Está bien si me confieso?, detesto éste cuerpo, siempre lo he hecho, es carne y vísceras que me atan al suelo, me pesa, me fatiga, me asfixia, lo odio. Bueno, lo odié, ya no me importa, lo cuido, lo veo como una responsabilidad, como un hogar temporal, un piso rentado por el que debo pagar de una manera que me parece un tanto indignante, pero va de un sistema que como es regla, es esclavizante.
¿Qué no es esclavizante en la vida del ser humano? es retórico, nada.
Vivimos, nos formamos en un sistema que quiere ratas para pisotear, cerdos para tocino, y rameras para un buen rato, sí buscas estar del otro lado y ser el más malo, pues, simplemente no eres humano, es de mi creer, que en el momento en que lo bueno abandona el alma de un ser viviente es simplemente un demonio consumido en un odio ferviente por la humanidad, quizás no demonio, un militante luciferino, sí, un idiota que cae tres veces con más fuerza, pues no se ama ni se respeta, por consiguiente vende su alma al diablo solo para ver el mundo arder con más fuerza.
Soy diminuto, casi una partícula, y aun así en mí hay vida. Evoca a pensamiento, creo que fuera de mis densas paredes, deben haber más como yo, quizás, hasta más grandes, o quizás yo me doy mucho crédito creyéndome partícula y en realidad soy un átomo, sin importar lo que sea, tiene la cantidad perfecta de luz para hacer crecer en mi lúgubre lugar algo de los rayos morados de la esperanza, es tenue pero con el paso del ciclo de la vida la puedo ver, sus rayos parecen florecer, y yo sólo contemplo.
El tiempo es un fenómeno que me enfurece, bien es dicho de él como un ser relativo, pero vamos que bien puede ser un tanto sádico, creo que es una simple herramienta y aquellos que están afuera meten sus manos en función de mi, pareciera que algunos me aman, y lo vuelven manso y deleitoso, lento pero fugaz,pero hay otros que aborrecen mi alma y al no poder poner sus sucias y deseosas de sangre manos encima, se aplacan tan solo con ralentizar mi sufrimiento, con traer a mi recuerdo la miseria, perversión y el enojo que muchas veces siento por mi mismo, con éso, aquello último, soy yo quien lacera su propia piel, encontrando en el dolor físico un catalizador a mi soledad.
Sí que soy diminuto, con un doble sentir, no de ambivalencia pues ambos lados desean estar muertos, no, ésto es más complejo que aquello físico, mis lados buscan alimento, uno de ellos desea lo que no es eterno, el más pequeño, que llora como infante deseoso por pecho, ése no se conforma con otra cosa que no sea buena y eterna, una redundancia vergonzante, pues todo lo eterno es bueno, o no?
La misma maldad es maldad precisamente por recortar el paso del tiempo, por acechar la vida atentando contra ella, la muerte, aquel cesar de existir en mí una voz a mi cobardia, nada que no sea bueno puede ser eterno, el mal siempre cae, por lo que pienso… sí ése lado de mi ser lo aborrece tanto es porque debe ser mi piel.
Mi piel cada dia se entrega mas a sus delirios, envejece, muere, las escamas de queratina que componen mi piel se aplastan entre ellas haciendo una masa tangible que encapsula un ser en desconcierto y tremendamente complejo, pues ni yo me entiendo… y tanto proceso, de mi piel reanudo, es para ser liberado en el viento y coleccionado por los muebles que hacen mas comoda mi esclavitud como ser humano…
mi piel me odia desea el deterioro, peleamos constantemente por ésto, lo peor, lo que le hace terrible daño, eso pide. Pero, yo soy pequeño, casi invisible, siempre cedo, rara vez domino el accionar, pero algo que tengo a mi favor es el eco, puede que mi voz sea débil pero…
¡Carajo me va a escuchar!
Así sea un fastidio, algo voy a lograr, y de vez en cuando tengo mis días buenos, al encontrar cabida me libero, como al perro que le sacas la correa y dejas corretear por el parque, hasta aquel momento de desobediencia.
¿ Lo es ?, ¿está bien llamarlo desobediencia?
No creo, la piel es una cárcel, es lo que me tiene atrapado, no solo ésto, sino debo ver como nos destruye, porque idiota como el no ha sido visto, me destruye y se destruye, no, no es desobediencia ni rebelión es pura y llana conciencia, es la razón, sabiduria pueden decirle también, que se yo, pero es rayo de luz puro y sin diluir.
¡Oh! ¡Sí lo dejará fluir!
No tengo la menor idea de lo que sería pero sin duda sería totalmente bueno, quizás hasta eterno, pero no, en el ciclo de la vida humana la idiotez reina y la sensatez sufre. Yo solo le deseo a Él, labios de oro, llenos de néctar, mismo néctar que endulzaba las aguas de los sabios,
¿ Sería codicioso besarlo?…
Pero, ¿cómo sería malo si todo a su alrededor es tan bueno?, quiero besarlo, y lo haré, apenas se quiebre esta prisión, besaré sus pies, no soy nada para besar sus labios, pero sus pies, sus pies, creo que son el puente con lo humano, por ellos puedo avanzar. Suspiro de amor, el amor que me dió Él, la vida misma, eléctrica e hipnotizante, su trueno retumba en mí, lo veo colorear mi oscuridad, a veces solo su zumbido da paz a mis sentidos, me libera… Aunque sigo presa, me libera, me deja caminar a ciegas, confío en que quita los obstáculos de mi camino, a veces…
¡Confío tanto que me hecho a bailar!
¡Y cómo he de bailar!, es más bailaré ahora mismo, es el momento perfecto para darle batalla al cuerpo, destruirlo por medio del vaciamiento de sus fuerzas debilitantes, ¡bailemos que me siento como un mísero esclavo sin amo! Sin amo, por que soy tan detestable que me peleo por el menos malo, pero igual ninguno me quiere,
¿ Un esclavo sin amo sigue siendo esclavo?
No creo, siempre debe haber un amo, pero el de la humanidad quizás es más burocrático y prefiere el anonimato, da igual, por este pedazo de tiempo me toca estar bajo el mando de uno, desconocido, ni político, ni autoinfligido, no creo siquiera que sea el mismo belcebú o Lucifer, todos éstos cayeron a su merced, pero no yo, éso lo sé bien, y todo es gracias a Él. Así que me liberaré en mi oscuridad con un glorioso baile y con algo de esperanza el tiempo pasará rápido y con ello mi yugo será levantado.