Desangrante Realidad
La falsedad es condecorada con el éxito popular, el talento ya no es una excusa veraz.
La mediocridad tiñe la degeneración de una sociedad consumida por el egoísmo, y su falsedad un fruto de deplorable calamidad, que galopantemente cual cáncer fusiona las venas con maldad, no es fantasía es la realidad.
Una herramienta para volver dinámica la monotonía que ahora solo puede ser aspirada como realidad.
Pero la estabilidad nunca fue real, solo una táctica.
El hombre quería tocar, el hombre quería gobernar, el hombre deseaba conquistar, y conquistar logró, por medio de su soberbia proyectó una ilusión, un mundo bajo la sumisión, donde él como titiritero, empañaría el universo con su ego, el ego creció, y al hombre consumió, su egoísmo lo incapacitó y el precipicio no divisó, pero nada le importó, porque a muchos se llevó, como agua que rompe la piedra, el ego se fracturó, bajo la realidad de la constante inclemencia de su hedonismo, el hombre su propio interior endureció.
Idiota.
¿No ves la gruesa venda que te atraviesa y aqueja?
Hombre vacío en busca de aventura, aventura superficial y nada real, tal como le gusta, he sido amasada por los deseos de frágiles egos, moldeada para satisfacer el imperante deseo de complacer a seres maquiavélicos, como oveja al degolladero yo sola me someto, el rebaño me direcciona a un completo desangramiento.
¿Cuándo despertaré?
Ilusa.
Soy presa de mis pensamientos, algo de lógica encerrado en un débil cuerpo, cuerpo que desea y como el hombre que es gobierna, pero no gobierna a mi beneficio este cuerpo mío, su deseo es ser aniquilado ni siquiera destruido.
Una trampa de la vida la vociferada libertad,
Mis caderas se abren y escupen mi realidad…
Soy esclavo, así no más, de mi cuerpo y deseo, de no saberme controlar, esclavo de deseos que nunca se llegan a concretar, esclavo de una vida que no existe, es solo una política más.
¡Oh alma mía! ¡Atrapada estas!
Pero al menos tienes conocimiento que te quieren pisotear, Es esperanza activa el saber escudriñar lo que otros muerden por verdad, tú sin embargo desdichada por un momento debes aguardar, hasta que ése tirano cuerpo te libere de verdad, y se pudra en el sistema que nadie quiere, pero todos desean conquistar.
Oh maldad agonizante, Como amas saborear la dulce sangre que no para de gotear, de ingenuos ilusos marchando por tu falsedad, prisioneros de mentiras y una belleza irreal, que seduciendo al débil cuerpo buscan penetrar, con sus largos colmillos en la arteria femoral, hasta consumir la totalidad de la vida de los pobres en realidad, pobres de tiempo y de verdad, Pobres que pierden por ignorar la realidad, ante la belleza artificial que ofreces sin mucho titubear.
Despierta, el tiempo es tu mayor recurso en verdad,
La realidad ante tu ignorancia no se puede acallar,
Y no hay más culpable que tu debilidad ante los valores de la verdad, el amor de la justicia te condenará sí sigues durmiendo cuando tu alma no deja de clamar.