Flor Negra Press

Ensayos, escritura y poesía

La dicha del tiempo

Un tiempo me ha dado y ha sido exquisitamente utilizado, la satisfacción de un trabajo bien realizado, bajo el designio de un par de tiranos, que consumido mi tiempo han dejado; Lo he logrado, lo he disfrutado, me pregunto sí próximamente saborearé su sabor amargo, este tiempo tan mío, tan enterizo, sin negociar él se entrega a mis delirios, ¡oh mío es mío! Todo en mis manos es escurridizo, tanto que hacer y es tan corto y efímero, como el suspiro de la vida o el baile de la lluvia en pleno solsticio.

Inclemente como la adversidad, y benevolente como el dar, el no tenerte a mi completa voluntad hace que mi deseo crezca cada día más, pero con más inteligencia así te logro disfrutar, no solo eso sino de ti sacó utilidad, pues mis pensamientos en el día no pareces abandonar, pero no te miento eres amargo, solo un tanto en realidad, pues mi carne debilitada está, bajo el amor de saberme entregar, a otro que no eres tú y me nutre como tu jamás, bajo el rosado peñasco de lo natural, con el consumo de mi ser hasta hacerme tambalear, y darme vida mientras muero en un cuerpo olvidado ya, por la vanidad y superficialidad de una vida adornada bajo mi voluntad, es historia antigua en mi nueva realidad. sus miradas engullen mi vanidad.

Mi piel se endurece por tanto trotar, entre risas y desesperos por no saber qué esperar, del deseo de otros sobre la dicha de un tiempo de calidad, junto al exterior de la carne que les dio la bienvenida a los que algunos llamarían realidad, pero ellos bajo la inocencia del amor me dicen mamá.

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