A mi amado
Vísteme de blanco,
aunque no lo merezca,
adorname con tu manto perfumado en llanto y,
juntos volemos por el espacio,
que no quiero más que ser tuya,
mi fiel amado.
Ven, ¡volemos!
Ùnamonos en armonía en el cielo,
como manantial de frescas y calmas aguas.
¡Oh!, somos semejantes a la tela de seda que baila en el viento… elegante, armoniosa, musical, despilfarrando paz.
¿Cómo podría mí mortalidad alabar tu semejanza?
¿Tus labios endulzarían el universo con una sonrisa sí te dijese que sumas todos mis anhelos?
No paro de pensar en ti…
Me imagino con aquel vestido blanco,
su caída es casi eterna,
mis cabellos flotan en el espacio,
y ahí,
despacio,
tomo tu mano,
Tu y yo danzando con las estrellas titilando,
todas observando extasiadas como me deleito entre tus brazos,
me derrito pero me contienes,
tus rayos de luz queman placenteramente,
puedo sentir como me moldean,
son besos haciendo chispas con el canto de las estrellas.
Soy tuya mi amado,
y es mi deseo consumirme entre tus brazos;
Fundirme en tu eternidad,
con llamas como lazos,
Perfumas mis cabellos,
las chispas me mantienen en pleno vuelo,
nuestro baile es mi mayor anhelo,
dame vueltas en el hiperespacio,
pisoteamos Saturno,
ya lo hemos superado,
ahora muéstrame la galaxia contenida entre tus labios.
Me haz dado estrellas por pendientes,
constelaciones orbitan en mi cuello,
pero tus dientes como perlas,
no hay semejante brillo en el universo.
Amado mío,
¡¡Cómo quemas!!
Y es mi placer estar en el epicentro,
quémame con tu llamarada,
de ti todo acepto.
Solo si proviene de ti mi amado,
lo que venga de tu buena mano,
solo aquello tengo por ley,
solo aquello tengo por anhelado.
Satisface mi anhelo,
que te adoran hasta mis huesos,
consumes mi interior,
sin ti yo desespero,
vuélvete a mí amado mío,
¿no ves que sin ti no vivo?,
eres tú mi aliento,
mi desear y mí alimento,
sin ti es tan simple como que perezco.
Pero mi amado me tiene atada por el poder de su verbo,
¡serena nado en sus buenas manos!,
Como un alfarero o artesano,
simplemente pules mis malos lados.
Me dejas brillante y deseosa,
desesperada por tu benevolente prosa,
Háblame al oído,
susurrame la verdad,
besa mi alma con tus palabras,
y no te vayas jamás,
eres tú lo que necesito más.
Deseo en tu universo estar,
Llévame ha aquel perfecto lugar,
tómame, me entrego voluntariamente,
lo que sea por estar contigo,
no hay nadie más bendecido,
Que el que se entrega a tu abrigo.